El próximo domingo, 15 de febrero, se celebra el Día Mundial de las Ballenas y, aprovechando esta efeméride, el proyecto europeo ATLAS (Atlantic Tracking with Lightwave Acoustic Sensing), coordinado por la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), lanza su nueva web, en la que se recogen todos los pormenores de esta iniciativa que supone “una nueva manera de escuchar el Atlántico”.
El océano no es silencioso. Está lleno de sonidos procedentes de una amplia variedad de fuentes como las olas, las tormentas, los animales y, cada vez más, de actividades humanas como los barcos y la construcción. ATLAS, pone de relieve cómo las nuevas tecnologías pueden ayudarnos a comprender mejor el paisaje sonoro del océano, detectar el ruido submarino y proteger a las ballenas en todo el Atlántico.
Esta iniciativa de monitorización ambiental del Atlántico mediante cables submarinos de telecomunicaciones ya existentes busca utilizar la fibra óptica desplegada en el fondo marino como red de sensores acústicos para detectar grandes cetáceos, mapear el ruido submarino y mejorar la alerta ante terremotos y otros riesgos geológicos, contribuyendo así a la protección de la biodiversidad y a la seguridad marítima de este océano.
Ruido radiado submarino
El sonido generado en el océano por el ser humano se conoce como Ruido Radiado Submarino URN (Underwater Radiated Noise). El sonido viaja cuatro veces más rápido bajo el agua que en el aire y, en las profundidades del océano —a menudo oscuras y turbias—, esto marca una gran diferencia para los animales que viven allí.
Para las ballenas y los delfines, el sonido es esencial para sobrevivir. Lo utilizan para comunicarse, encontrar alimento, orientarse a lo largo de enormes distancias oceánicas e incluso detectar el peligro.
Un exceso de ruido puede confundir, estresar o incluso dañar a los animales marinos. En algunos casos, puede enmascarar las llamadas de las ballenas o alejar a los animales de zonas importantes de alimentación y reproducción. En los peores casos, puede provocar daños auditivos temporales o incluso permanentes. Comprender y reducir el ruido oceánico perjudicial se considera hoy una parte central de la protección de la vida marina.
Las colisiones con buques también representan una amenaza importante, especialmente para especies cuyos hábitats y rutas migratorias se superponen con concurridas rutas de navegación.
Cables convertidos en sensores acústicos
ATLAS son las siglas de Seguimiento Atlántico mediante Sensado Acústico por Onda de Luz. Es un proyecto europeo de investigación que utiliza una tecnología llamada Distributed Acoustic Sensing (DAS), o sensado acústico distribuido. Esta innovadora tecnología funciona enviando pulsos de luz láser a través del cable submarino de fibra óptica.
Cuando los sonidos o vibraciones (de ballenas, barcos, tormentas o terremotos) atraviesan el océano y pasan por encima del cable, modifican ligeramente el comportamiento de la luz. Al procesarse y transformarse, estos pequeños cambios en la luz reflejada permiten medir con precisión las ondas sonoras a las que está expuesto el cable.
Red global de cables submarinos
En el fondo de los océanos del mundo existe una enorme red de cables submarinos de fibra óptica. Estos cables transportan casi todo Internet y las comunicaciones internacionales, conectando continentes y países. El proyecto ATLAS está avanzando en el desarrollo de tecnologías para aprovechar la capacidad de estos mismos cables para detectar y localizar con precisión sonidos submarinos.
Según el tecnólogo de PLOCAN y coordinador del proyecto, Eric Delory, “esto significa que los científicos pueden escuchar las llamadas de las ballenas, rastrear el ruido de los barcos, detectar terremotos y monitorizar la actividad oceánica a lo largo de decenas de kilómetros de cables submarinos, todo ello sin instalar nuevos equipos en el mar, lo que hace que esta nueva forma de ‘escuchar’ el océano sea muy rentable y respetuosa con el medio ambiente”.
Al convertir los cables de Internet en sensores oceánicos, ATLAS está creando una nueva forma de detectar mamíferos marinos, rastrear el ruido de los buques para prevenir colisiones ballena-barco, monitorizar la actividad sísmica y construir un futuro más saludable para el Océano Atlántico.
Colaboración europea
ATLAS está coordinado por PLOCAN y financiado por el Programa Interreg Atlantic Area, con el apoyo de la Unión Europea. El proyecto se desarrollará hasta 2028 con un presupuesto total de 3,5 millones de euros. Entre los socios figuran organizaciones de investigación e infraestructuras de España, Irlanda, Portugal, Francia y Noruega, que trabajan conjuntamente para proteger el Atlántico mediante océanos más inteligentes y silenciosos.
Este proyecto está cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional a través del Programa Interreg Atlantic Area. Las opiniones expresadas en el presente documento no deben considerarse, en modo alguno, reflejo de la opinión oficial de la Unión Europea, y la Comisión no se hace responsable del uso que pueda hacerse de la información que contiene.